Dicen que Osip Mandelstam fue feliz cuando, estando en Kolyma, víctima de la policía soviética, se enteró de que un prisionero había escrito con las uñas dos versos suyos en una de las paredes de su celda. Mucho después, en Buenos Aires, Spinetta encontró una cita de “Cementerio Club” en la cárcel a la que […]