Lo llamamos Woody, por José Miccio

Cuando digo Woody Allen digo siempre Woody. Creo que es lo más común. Debe ser el único director de cine al que llamamos por su nombre, como si fuera familia. En Argentina, por lo menos, el cinéfilo que no tiene una historia para contar en relación con Woody es un superado o un farsante. La […]

¿Dónde está el baño? Por Marcos Vieytes

El protagonista de Burning, la última película de Lee Chang-dong, es un pibe del campo que se ha mudado a la ciudad para ser escritor y en un momento dice: “Sobran Gatsbys en Corea”. Uno sospecha que la historia de estos tres muchachos que cruzan sus vidas en la actualidad comenta el estado del país […]

Lesbianas del espacio exterior, por Marcos Rodríguez

Yo no sé de dónde salió Jean Claude Brisseau ni quién me lo puede explicar. Su película anterior, La chica de ninguna parte, fue para mí una sorpresa completa y placentera, por su radical inesperabilidad, por su simplicidad, por lo que logra con nada, por los caminos que toma, yo qué sé. Ahora, con Que […]

El séptimo sello (la leche), por José Miccio

El séptimo sello (1957) es una película episódica y coral, filmada con planos de enorme concentración, centrípetos y pegados por un montaje que no aspira a ser fluido. La partida de ajedrez entre el caballero y la Muerte (que se interrumpe cada tanto) hilvana los cuadros de la vida medieval, y en estos cuadros no siempre […]

Baldosa floja: Cine argentino (tercer salpicón), por Marcos Vieytes

Hay que ver películas argentinas de hace ochenta años como Chimbela (José Agustín Ferreyra, 1939) para encontrar esta clase de diálogos: Canillita: Buenas y buen provecho. Chimbela: ¿Comiste? Canillita: No, pero me espera mi vieja. Chimbela: ¿Vendiste mucho? Canillita: Fenómeno se está vendiendo. Chimbela: ¿Y eso? Canillita: Por los dos crímenes de esta tarde. Chimbela: […]

El mandarín, por Marcos Rodríguez

Raúl Ruiz murió. Es un hecho que por supuesto ya sabía cuando empecé a leer su Diario. Ahora bien, este Diario está compuesto por dos tomos de más de 600 páginas cada uno, lo cual suma una bestialidad. Empecé a leerlo la noche misma del día en que lo compré y desde entonces todos los […]