Milac Navira (I), por Marcos Vieytes

– Decime que sí. – Ni en pedo. – ¿Por qué? – Porque no quiero. – Ah, puro orgullo ¿viste? No tenés razón. – No necesito ni me interesa tenerla. Con las ganas o su falta me alcanza. – ¿Ves cómo sos? – No, estoy ocupado siendo. – Así es imposible. – ¿Qué cosa? – Conversar. – Vos no querés conversar, querés convencerme de que haga […]