Justicia para el biopic, por Marcos Rodríguez

Resulta que fui injusto en mi último texto sobre el biopic. En Calanda toleramos muchas cosas, pero si hay algo que no toleramos es una injusticia: pronto mis compañeros de aventuras me hicieron notar que, si bien tal vez fuera razonable fustigar la película Spencer, de ninguna forma resulta aceptable decir que el biopic, ese género que me gusta por lo que tiene de pedorro, no ha producido nunca una película buena. Mentira. En seguida me empezaron a llegar mensajes con títulos de biopics que iban de buenos a obras maestras y no puedo más que rendirme a la evidencia: el biopic, como cualquier otro género, tiene de todo y ha tenido incluso obras mayores.

La primera pregunta que surge, me di cuenta, es ¿qué es un biopic? No lo sabemos con precisión, supongo que en parte porque como es un género en general pedorro, nadie se ha dedicado a pensarlo demasiado. En mi texto anterior ponía, por ejemplo, un límite del cual no estoy para nada seguro: el biopic es una película que narra la vida de una figura destacada (en el ámbito que fuera) dentro del siglo XX. Si bien es evidente que el grueso de los biopics se ubican en el siglo que acaba de pasar, también existen muchas películas que cuentan vidas de siglos anteriores, ¿no sería eso un biopic? El problema ahí es que cuando aparecen los vestuarios y el diseño de época, empezamos a hundirnos en el barro de otros géneros. ¿Pero solo eso excluye estas películas del paraguas del biopic? Tal vez, no. Pronto aparece el compañero Vieytes con una estocada a mi definición al paso: Mr. Turner, esa obra maestra absoluta, ambientada en el siglo XIX, que sin demasiada violencia podríamos clasificar como biopic. ¿Entonces? No sabemos.

Al rato aparece el compañero Miccio con otro comentario afilado: así como está el biopic que narra toda la vida de una persona (con flashbacks de niñez pasados por filtro y escenas de ancianidad empastadas de maquillaje de arrugas), también existe la variante del biopic que en lugar de narrar todo elije la estrategia del fragmento: una narración pegada a un lapso de tiempo breve en la vida de esta gran figura. ¿Su argumento? La incomparable Van Gogh de Pialat. Acá me gustaría discutir un poco pero, en rigor, como Spencer (la película por la cual escribí el texto original) pertenece a esta categoría, mejor me callo la boca.

De a poco me voy dando cuenta de que en mi mente la clasificación de una película como biopic está indisolublemente asociada a su pedorrez: si una película es buena, ni la pienso como biopic, la pienso como película, como parte de la obra de un gran director, como belleza, como lo que sea. Pero es ridículo: un biopic extraordinario sigue siendo un biopic, además de una obra maestra. Pienso finalmente, para tratar de sostener mi último bastión, que para ser un biopic, una película debería por lo menos respetar algunos de los lugares comunes del género: la caída en la drogadicción, el amor que redime, la infancia traumática, algo de todo eso. Pero entonces aparece nuevamente el compañero Vieytes con la estocada final, una película que sorprendentemente tardó bastante en aparecer: Gatica. Listo, ya no tengo nada más que decir. Evidentemente el biopic, como todo verdadero género, tiene la flexibilidad suficiente para incluir películas únicas. Y se acabó.

Para tratar de paliar, entonces, la injusticia cometida, decidí incluir al final de este mea culpa una lista de los grandes biopics que, con su brillantez, no hacen más que poner en evidencia el medio pelismo de ese cuerpo enorme de películas que supimos amar. Va:

Mr. Turner, Mike Leigh (mencionada arriba)

Van Gogh, Maurice Pialat (mencionada arriba)

Gatica, Leornardo Favio (mencionada arriba)

Montparnasse 19, Jacques Becker

Klimt, Raul Ruiz

Camille Claudele, Bruno Nuytten

Elvis, John Carpenter

Un método peligroso, David Cronenberg

El lobo de Wall Street, Martin Scorsese

Todo salvaje, Martin Scorsese

Ed Wood, Tim Burton

Hasta el último hombre, Mel Gibson

Aguirre, la ira de Dios, Werner Herzog

Fitzcarraldo, Werner Herzog

Lust for life, Vincente Minelli

Bird, Clint Eastwood

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