Enero
En los créditos finales de La crónica francesa aparecen decenas, posiblemente centenares, de carpinteros. Wes Anderson siempre fue un artesano. Desde hace unos años y varias películas, es un ebanista. Autor con mayúsculas, goza y padece la fatalidad de ser capaz de ir reemplazando el mundo existente por el propio.
Sight and Sound: votos y motivos
Por algún malentendido que no me preocupé en resolver me invitaron a votar en la encuesta que la revista Sight and Sound realiza cada diez años para elegir -tarea absurda, irresistible- las mejores películas de la historia del cine. Junto con los diez títulos requeridos envié un párrafo a modo de presentación (un «Andá pallá, bobo» para quienes escriben: un statement) y unas líneas sobre cada una de mis elecciones.
Ponerle huevos: sobre «El gerente» de Ariel Winograd
Lo importante en el cine de Winograd (como en la vida) no es esto o aquello (sea el trabajo, el tiempo dedicado al hijo, la convicción con la que se encara un matrimonio, el profesionalismo con el que se planifica un robo), lo importante es ponerle huevos y jugársela a fondo. Porque lo demás no importa.
Un vestido chillón y ajustado: sobre una de Sautet
Tanto Quelques jours avec moi como Un corazón en invierno giran en torno a la interioridad helada y desesperada de este personaje hierático, que por obra y gracia de la cara de piedra de Auteuil, termina por caernos bien.
Febrero
Damien Chazelle / Ruben Ostlund: vómitos limpios
El club de los directores idiotas convencidos de su genio tiene nuevo presidente y nuevo vice. El presidente es Damien Chazelle, que con Babylon alcanza la cima de su arte: la superproducción moralista con aspiraciones de calidad. El vice es Ruben Ostlund, cuya Triangle of Sadness cultiva un espíritu similar al de Babylon pero aplicado no a Hollywood sino a un crucero de oligarcas. Las dos películas incluyen lo que seguramente no es un descubrimiento: el vómito como expresión de la sordidez distinguida.
Artistas (tres o cuatro libros)
Además de su proverbial falta de riesgo y escritura, el academicismo es un modo de la deslealtad, que poda de emoción unas obras que la persiguen. Serra Bradford, Iglesias y O’Hara casi no hablan de otra cosa. O tal vez mejor: hablan desde ahí mismo, como hijos de la emoción estética, y por eso sus textos no dejan, también ellos, de comunicarla.

Marzo
Lo que ya no está: sobre «Esterno notte»
¿Qué es lo que ya no está? Eso va cambiando según las perspectivas: lo que desaparece con Moro es una forma racional de hacer política, la posibilidad de un diálogo; Moro es también una forma más humana de ver el mundo; Moro es una seguridad, un sostén; Moro son todas esas certezas que nuestro mundo ya no conoce; Moro es también un ser humano al que le sacaron la vida.
Calanda habla (dos entrevistas)
Pistas sonoras es un programa semanal de las radios emisoras de la Universidad de Costa Rica. Marvin Coto, su conductor, tuvo la gentileza de entrevistar a Marcos Vieytes y a José Miccio, al primero en septiembre de 2021 y al segundo en febrero de 2023, a propósito de lo que escriben en Calanda. Compartimos los registros.
Si algo nos va a salvar será el ruido: José Giovanni
Si el cine de aventuras es solar, el sol mediterráneo es el ideal de los soles, y durante los 60 y 70 no hubo otro como ése, superior al del Technicolor sonoro de Hollywood y toda su parafernalia técnica demasiado brillante y artificial.
¡Qué hermoso es! Un apunte sobre Andrei Rublev
Como se desprende de sus palabras y, sobre todo, de sus películas, lo que el arte pide en Tarkovski es la vida entera. Podemos protegernos, claro, y afirmar: es un modo de decir, una exageración. O peor todavía (y más cobardemente): es una manera de entender el arte históricamente superada. Pero también podemos intentar ser fieles a la letra.
Abril
Cine y pintura: tres paisajes, un poema
La pintura fortalece la autonomía de los planos respecto de disciplinas que sin duda irán por ellos, como recordándonos que el cine trata temas en común con muchas áreas del conocimiento, que las necesita incluso, pero que no está para decir lo que ya sabemos que es posible decir. Está para otra cosa, y esa otra cosa es lo que cada cineasta, en cada ocasión, debe descubrir.
Cartón y trompadas: sobre John Wick 4
Nada busca trascendencia en «John Wick» y, sin embargo, se trata de la película que en los últimos años mejor y de forma más consciente ha trabajado las características plásticas del cine. Nada se construye y nada se dice en esta película. «John Wick» es pura y exclusivamente cine.
El cine de Franju nos instala en una atmósfera de mórbida incertidumbre, pero no se trata de un director inseguro ni mucho menos. Tiene la precisión de un cirujano. Es fácil imaginárselo como el perverso doctor de Los ojos sin cara, cirujano fílmico hijo de Sade, pero también como a un mago, uno de esos prestidigitadores seriales (Melies, Feuillade) que los surrealistas tanto amaban.
Lo que consume: sobre Roter Himmel
La naturaleza oscura de lo que amenaza a todos los personajes de Roter Himmel es el fuego: lo que destruye pero también lo que ilumina. Lo que consume. Solo el personaje de Leon es quien se niega a ver lo que lo rodea, lo que se le acerca, lo que lo amenaza, porque es el personaje que está cerrado, porque dice que tienen que trabajar y no está dispuesto ni siquiera a probar un helado.
Un póster de Kurco en la pared de la pieza
Lo que el amigo quería mostrarle a Sam era un cuerpo de modelo de lencería. Lo que Mitchell nos muestra a nosotros es el dolor. Habrase visto crueldad semejante: nos prometieron unas tetas, nos dieron a Cioran.

Mayo
Matando canciones a garrotazos
Una canción es una posibilidad de vida. Un marcapiel. El amor después del amor aspira a que no sea diferente de los muebles, la ropa, el Renault Fuego o las cabinas de Entel: apenas un testimonio.
Sandrine Bonnaire tenía 16 años cuando se estrenó –puede que 15 mientras estuviera rodándose- A nuestros amores, su primer gran protagónico bajo la dirección de Maurice Pialat, que la descubrió cuando ella fue de acompañante con su hermana al casting de la película.
La novia del río: sobre A river called Titas
Resulta muy difícil abordar una película como A river called Titas, primero por simple ignorancia personal (es la primera película que veo de Ritwik Gatak), pero también porque la película en sí desborda cualquier encasillamiento que pudiera facilitarnos creer que entendimos algo.
La obra de Renoir se mueve entre dos polos, a los que podemos llamar vida y cultura. La vida es continua, indiferenciada; su imagen es el río. La cultura es jerárquica, taxonómica; su imagen es la casa burguesa.
Junio
Revisar el cine bélico soviético implica encontrarse con una riqueza plástica mayor que la del estadounidense. Con el capital y la logística del Estado a su disposición, muchas de estas películas alcanzan una magnificencia abstracta.
Fernández Mouján, maestro artesano
Pulqui., un instante en la patria de la felicidad es una obra maestra que jamás declara en su propio favor, que tiene el coraje de confiar en sí mima y en sus espectadores como el mejor cine clásico, que es la tradición a la que pertenece por su puesta de cámara, de una tersura apabullante, y sobre todo por sus dos protagonistas: el artista plástico Daniel Santoro y el inolvidable laburante Miguel Biancuzzo.
Ben Affleck contra Springsteen (sobre Air)
Sonny es Air. Rápidamente queda claro que hay una diferencia entre él y los demás hombres involucrados en la búsqueda de jugadores. Se debe a esto, fundamentalmente: Sonny ama el deporte y entiende, entonces, que si bien los negocios son negocios existe también algo no contable. O mejor dicho: entiende que la comprensión del producto-básquet debe tener en cuenta una dimensión difícil de describir pero en la que residen al mismo tiempo la verdad del juego y la clave para hacerlo producir dinero.

Julio
Una panza y dos ruedas: sobre Russell Crowe y algunos exorcismos
En cambio Crowe, que debía aportar drama y tinieblas, supo entender El exorcista del Papa por lo que verdaderamente era: poco más que una excusa para estar algunos minutos en pantalla y pegarse una vuelta por el cine.
ugar común, canción de cierre. En general no es más que un compromiso, una manera de acompañar a quienes abandonan la sala apenas empiezan a correr los créditos. Un gancho, claro. Y también una protección contra el silencio (es cada vez más raro el retorno lento a la trama sonora cotidiana, que le da a las toses, al ruido de la ropa y a las primeras palabras una materialidad notable). Pero en ocasiones la canción de cierre es parte integral de la película.
¿Y vos quién eras? Una entrevista a Rossellini
¿Ha tenido alguna vez intereses políticos?
Sí, desde chico. El primer latido de la conciencia política lo tuve a los ocho años. Fui con mi abuelo a comprar una bandera. Recuerdo que entramos al negocio y él dijo: “Deme una bandera, pero sin distintivo”. Aquel “sin distintivo” me hizo entender que existe una cosa que se llama política y está hecha de ideas y sentimientos.
Visión, disciplina, paciencia: Henry Miller sobre la escritura
Escribir —medité— ha de ser un acto desprovisto de voluntad. La palabra, como la corriente profunda del océano, ha de emerger a la superficie por su propio impulso. Un niño no necesita escribir, es inocente. Un hombre escribe para expulsar todo el veneno que ha acumulado a causa de su forma de vida falsa.
Tom Cruise y el pensamiento del cine
Como las piernas de Marilyn, como la cadera de John Wayne, como la proverbial afición a la bebida de Bogart o la habilidad para la puteada de Luppi, es decir, como toda señal de identidad de una estrella, la sonrisa de Cruise es tema y materia del cine.
Agosto
La niña bautizada como Elise Rissient vino al mundo en Cour-bevoie, una zona residencial al noroeste de París, en 1905. Su padre era proyeccionista cinematográfico. A medida que este fue ampliando su círculo de influencias -como propietario de salas de cine, editor de revistas cinematográficas y finalmente productor-, la familia ganó en prosperidad y adquirió una residencia de verano en Rozven, Bretaña.
Ascenso y caída del cine de micro
El cine de micro, como su nombre lo indica, debe ser un cine que marcha sobre ruedas. Que avanza sin escollos, que no pone en duda las certezas sobre el marco narrativo ni sobre las leyes del universo ficcional que establece en los primeros minutos. Tampoco es riesgoso en los símbolos, en las analogías, en las metáforas prioritarias. Es un cine de certezas.
Jean Renoir: el más grande de todos los directores
Veinte años era un lapso de tiempo que aparecía a menudo en sus conversaciones. Jean Renoir nació en París el 15 de septiembre de 1894. «Siempre fui», me dijo una vez, «un hombre del siglo XIX, igual que mi padre se consideraba un hombre del siglo XVIII».

Septiembre
Hay discos en los que ciertos estados de ánimo parecen dar con sus notas esenciales, de manera que lo que le sucede a su autor no es distinto de lo que les sucede a todos los que atraviesan una situación del mismo nombre. Blood on the Tracks no trata del divorcio de Dylan sino de todos los divorcios. El amor después del amor no dice sobre Páez más que lo que dice sobre todos los enamorados. Artaud es el disco de la conmoción de la lectura.
Sillas: sobre Onde fica esta rua?
Pero el cine es un arte escurridizo y ambivalente, ni siquiera al volver a filmar de forma precisa los exactos mismos planos que filmó Rocha en los exactos mismos lugares, vamos a encontrar lo mismo.
Octubre
El extraterrestre: sobre Asteroid City
Los detractores usan Asteroid City como argumento contra un director que decidieron que ya no les gusta: claro, los típicos planos de Anderson, sus personajes repetidos, su tono seco, como si el problema de Asteroid… fuera la esencia y totalidad del sistema-Anderson, cuando en realidad el problema de esta película es, por el contrario, que no es fiel a ese sistema.
Amor constante: la vida a oscuras
Porque el amor de Peña a las películas no es un amor sospechosamente declamado sino tarea de todos los días, muy probablemente a toda hora y a cada minuto.
Fellini, o la esperanza del cine
Fellini es circo, grotesco y abundancia. Pero es también vacío y silencio, dos cosas que la televisión no puede procesar. De ahí que una de las llaves maestras de su cine sea la fiesta como síntesis de placer y angustia sorda. El hedonismo aciago. La dolce vita, ese rosario de fiestas sin alegría, es lógicamente la figura central del tapiz.
Folletín: sobre las Misión imposible
Vemos una nueva Misión para verlo a Tom colgado de un avión, colgado de un cable, colgado de una montaña, para ver cómo salta al vacío en moto. Todo lo demás, lo que viene antes, lo que va a pasar después, lo que explica cómo llegamos a esas escenas peregrinas y tan disfrutables, importa más bien poco.

Noviembre
Ese cine todavía vivo es lo que compone la sangre vital de otra película funeraria: Las cosas indefinidas. Pero ahí donde una mirada cansada no puede más que lamentar lo que se fue, la película de María Aparicio encuentra una propuesta mucho más interesante: mirar la muerte de frente y entregarse al cine como corriente de vida.
Polvo rigurosamente iluminado: sobre Oppenheimer
El Sr. Nolan no se dedica en lo más mínimo a explicar qué es la teoría cuántica ni en sus fundamentos más básicos (como podría haber hecho, por ejemplo, Rossellini en una de sus fantásticas biografías de personajes históricos), apenas si se mencionan las palabras “partículas” y “cuerdas” una vez, como al pasar, pero, en cambio, prefiere “mostrarlos”. Quien entienda algo de física podrá captar el guiño, quien no verá unos planos bonitos que se intercalan con los ojos de huevo duro de Cillian Murphy.
Diciembre
Cine hueco: sobre Cambio cambio
Precisamente lo interesante de la película de García Candela es que no recurre a los titulares y las charlas de esquina como un elemento de dirección de arte, para “ambientar” realidad, sino que se sumerge en el presente de su realidad (con todo y lo que tiene de circunstancial e insustancial, como la inmediata post-pandemia) y, dentro de ese ecosistema evanescente, construye su cine.
Terence Davies: el mejor de los recuerdos
Toda regla tiene por lo menos una excepción que la desafía y la honra. En este caso, la regla la estableció Charly García: no se puede confiar en alguien al que no le gustan los Beatles. La excepción es Terence Davies, que tejió a lo largo de cuatro décadas una filmografía breve, exquisita, desde todo punto de vista fiable, y que en Of Time and the City acusa a los Fab Four de haber arruina
Público y gritos: sobre el libro de Quentin Tarantino}
Como crítico, Quentin Tarantino es un gran narrador, lo cual, por supuesto, no debería sorprender a nadie. Tarantino sabe preparar la escena, tomarse su tiempo, construir meticulosamente, ir abriendo detalles y armar un relato incluso cuando no está contando nada, y logra altos momentos cuando sí lo hace.
