Anuario 2020

Enero

¿Cómo se hace para ser un hombre?: Seis películas de Clint Eastwood

Clint Eastwood se está muriendo, y de eso se trata Gran Torino. No solo de eso, claro, pero allí reside lo medular, lo que se impone, lo que da singularidad a las imágenes de esta película y de cualquier otra suya de los últimos diez años (por eso las más flojas son aquellas que no lo tienen como actor)

Puntos ciegos, sobre “Brexit” y “El caso Richard Jewell”

Lo más importante: Eastwood, que será un facho pero sobre todo es un grande, sabe que los héroes son personas. Y las personas son criaturas corruptas, feas, falladas.

¿Qué hacemos con “La dolce vita”?

Escribo ahora porque La dolce vita no te deja impávido: no es un clásico gélido, perfecto, admirable. Es una película deforme, irregular, incluso imperfecta. Va para un lado y el otro. Inventa maravillas donde podría no haberlas habido. Respira con el alma del mejor Nino Rota. Es la cápsula perfecta que explica por qué Marcello Mastroianni es el cine. Es un clásico, sí, pero uno de verdad.

Let’s keep dancing (sobre The Beach Bum, de Harmony Korine)

 Moondog pone todo en continuidad. La miseria y el lujo, el desprendimiento y el egoísmo, la ropa de hombre y la de mujer, la música, el alcohol, la droga, la poesía y el sexo. Vive por fuera de las categorías con las que organizamos nuestras vidas, lo que basta para volverlo al mismo tiempo irritante y encantador. Como un niño, que de hecho es lo que es.

Febrero

Buenas y malas de algunas películas sin salas

¿De dónde saca alguien la energía para hacer lo que tiene que hacer cuando no le queda otra que hacerlo por más que no le guste? ¿Por qué no abandona y se manda a mudar? El que tiene las respuestas a eso en lo que queda actualmente de cine es Nicolas Cage. 

Lautaro Murúa, cineasta

La Raulito entera es así. De un lado, la serie loquero-juzgado-cárcel. Del otro, el movimiento perpetuo del personaje, que se vuelve especialmente intenso y sensible porque atraviesa todos los órdenes, no solo aquellos que podemos identificar fácilmente como opresivos.

Arroz con leche (sobre Había una vez… en Hollywood)

Tanto Fellini en 8 y medio como Tarantino en Había una vez en Hollywood nos abren las puertas del cielo. Puede que no exista, pero el cine sí. Y eso es todo, amigos, así que benditos los capaces de concebirlo un rato como totalidad.

Huston-Kipling: El hombre que sería rey

El melodrama y la aventura son ya géneros de época: solo en algún tiempo lejano de nuestro presente somos capaces de imaginar sus maravillas: el sublime sufrimiento y el vértigo feliz de lo desconocido.

Recolección de verano

Nunca más Scorsese filmó algo como Calles salvajes (Mean streets), y eso que desde entonces ha filmado al menos una gran película por década, pero aquella vitalidad no tiene parangón: su maravillosa inmadurez renuente a armar sistema alguno. 

Marzo

¿Quién es Sergio Bianchi?

Bianchi era un nene de sesenta. Pero sus películas eran el infierno y tenían lo que los festivales no tenían, y que se fue haciendo muy claro con el tiempo: una fuerza propia, una total falta de interés por adaptarse a los códigos de lo bueno, lo bello y lo correcto. Bianchi apuntaba contra todo eso. Era como si quisiera mojarle la oreja al buen gusto a pura grosería y consiguiera de esa grosería una singularidad extrema.

La poesía estornuda donde quiere

No hay lugar más lindo donde encontrar un poema que en el sitio más prosaico, ni acaso haya sueños más fascinantes que los de las máquinas sensibles.

300

Quería escribir sobre películas que amo pero no encontraba un principio ordenador. Así que elegí atarme a esta regla: textos de un párrafo y trescientas palabras. Ya se sabe: ante todo el rigor.

Habla Stuart Gordon

Yo siempre amé las películas de terror y particularmente la historia de Frankenstein. En aquel tiempo me molestaba mucho que todos quisieran hacer películas de tema vampirico sin tomar en consideración las sugerencia derivadas de Frankenstein, así que con Re-Animator quise cubrir esa falta.

Diario Crítico

Walter Hill es uno de esos que no se comen el grupo del presente. Todo es pasado, y el pasado es la posta. Pero hay que tener espaldas enormes para cargar con todo el tiempo del mundo encima.

Abril

¿Querés ser una Lindy?, fragmento de la autobiografía de Samuel Fuller

Conocí a mi primera prostituta cuando tenía diecisiete años y trabajaba como periodista para la sección de crímenes del New York Graphic. Un periodista veterano me metió en un prostíbulo en la esquina de la 97 y Broadway para darme un consejo sobre ahorrar unas monedas con las llamadas por teléfono. 

Stuart Gordon, camionero

Después de la muerte de Larry Cohen en marzo del año pasado, Stuart Gordon se convirtió en el último cineasta del más indomable espíritu B que nos quedaba. Un héroe de lo bajo que nunca iba a ser sometido por la falopa del prestigio y la cultura con mayúscula. Un tipo en quien confiar. 

Me dormí beatamente después de ver un film vietnamita

 No hay muchos testimonios más rotundos del amor por el cine que las 1200 páginas de este diario lleno de libros. Mientras lo leía, fui transcribiendo las opiniones de Ruíz sobre películas, saboreando el gusto que me daría después leerlas de corrido. Acá están todas.

Chesterton Pascual

Tanto la religión popular, con sus placeres infinitos, como las viejas historias cómicas, con sus bromas infinitas, se han desvanecido en nuestro tiempo. Somos demasiado débiles para desear ese vigor inmortal.

¡Viva el amor!

De amor se vive (Silvano Agosti, 1984) me obliga a preguntar si pueden existir películas felices filmadas casi exclusivamente en primeros planos. Si el primer plano es el de una cara que ocupa toda la pantalla, y en las caras la cámara ve algo más que la superficie física, no hay posibilidad de excluir la melancolía del ensimismamiento.

Fue así, autobiografía de Gerard Depardieu

Actuar, actuar… ¿Qué significa actuar? No sé. Solo sé que puedo defenderme en la calle, solo sé que puedo pararme frente a alguien dos veces más alto que yo y hacer que se desvíe. Frente a una cámara es lo mismo. Si supiera de antemano qué es lo que voy a hacer, no lo haría. Me voy, no tengo miedo, es la vida.

Magias totales de King Hu

En los guiones prefabricados de King Hu (los malos hacen cosas malas, los buenos los enfrentan, los buenos ganan) hay más libertad que en los rulos psicoanalíticos o en los vociferantes tormentos existenciales de más de un campeón del autorismo. El cine se afirma con especial vigor a esos huesos flacos, que no ofrecen resguardo ni compensación, y por eso son cine también ellos.

Mayo

Favio multipartidario: páginas de una entrevista

“No se fíe mucho de mi peronismo –le advertí-, porque mire que yo tengo muchas cualidades como traidor. Si me llego a agarrar un metejón, se pudre todo. ¿No sabe que una vez hasta me afilié al Parido Comunista por una piba? Yo soy peronista de la cintura para arriba. De la cintura para abajo soy multipartidario”, le dije. Ahí vino el cagadero de risa, y me liberé de ser funcionario.

Años de lanza y romance: El último perro

¿Cuántas más pueden disputarle el título de Gran Película de Súper Acción argentina a El último perro? El último perro hace pensar en las últimas películas de Wellman, Dwan o Walsh, filmadas por esos años.

Leone habla

Confieso que soy un poco Nerón. Amo el fuego. La única frase que rescato de la obra completa de D’Annunzio es: “¡La llama es bella!” Tengo un lado pirómano. Las llamas me fascinan desde la infancia.

Dos trapos

No jodamos. Jarmush no es un poeta. Poetas son Verhoeven y Tarantino, que seguro piensan que la poesía es una mariconada. Y poeta es, por supuesto, Sylvester Stallone. Qué duda cabe. Hay mucha más poesía en Creed que en Paterson, por traer a la memoria otra película muy estadounidense, también cercana al pueblo.

Una emoción troglodita

Del cinematógrafo, en nuestra ignorancia del inglés, estamos extrayendo una emoción troglodita. Tenemos en la pantalla el gesto primario, limpio, puro reflejo espiritual. Y un inglés amplificado que bien parece un refunfuño de caverna. ¿Para qué más? La estética es la menos complicada de las estéticas. Una actitud deliberada. Creer con los ojos. Corporizar con solidaridad emocional lo que las blancas figuras hacen y deshacen en la película. A pesar de su enorme tecnicismo, no hay arte más instintivo que el cine. Lo es tanto que agrada por igual al inteligente que al imbécil. A la mujer que al hombre. Al niño que al anciano.

7 dosis

Tres años después de que Wim Wenders filmara a Nicholas Ray en Nick’s movie, un par de alemanes pasan unos días con Sterling Hayden. El tipo se toma todo y ellos filman Pharos of chaos. Lo amo desde que fue Dix en Mientras la ciudad duerme. Y todavía más cuando lo vi en Johnny Guitar.

Directores stalkers: Federico Fellini y yo

La calle está todavía desierta, y en el bar un par de clientes me miran con recelo; tratan de entender qué estoy haciendo ahí, inmóvil desde hace por lo menos veinte minutos. Pero entonces, ahí está, desde el fondo del vicolo Margutta. Es él. Es Fellini, y viene hacia mí. Hacia mí y hacia mi sobretodo de policía de la Gestapo.

Cuarentena. cine argentino liberado

Los directores argentinos liberan (así se dice, parece) sus películas para que los pocos que sabemos de su existencia podamos verlas en la cuarentena. Me digo: necesito un programa para el encierro. Resuelvo: voy a ver cine argentino.

El que se enamora es boleta. Ensayos de Alberto Ure

El problema es que dentro de la cabeza del espectador no se puede entrar con seguridad, porque su red es todavía más compleja y su conexión con los actores, un misterio. (…) Aquí está la cuestión. Yo creo que nadie se pega totalmente a lo que ve, hasta perder los límites de su individualidad, como suponen muchos místicos de la televisión coincidiendo con sus detractores.

Junio

Baldosa floja: cine argentino (sexto salpicón)

Del Carril termina su última película con un “Hasta más ver, compañero”. Favio pone en boca de Gatica este pedido que es el de todo enamorado, el de todo maradoniano, el de todo peronista, vale decir el de todo cinéfilo: “Quiero verte una vez más”.

Pierre Auguste Renoir, mi padre. Fragmentos del libro de Jean Renoir

En abril de 1915 un buen tirador bávaro me regaló una bala en una pierna. Le estoy muy agradecido. Esta herida me permitió finalmente estar hospitalizado en París, adonde mi padre se hizo trasladar para estar más cerca de mí. La muerte de mi madre lo había demolido y su estado físico estaba peor que nunca. El viaje desde Niza hasta París lo agotó hasta tal punto que dudaba en venirme a ver al hospital. Obtuve fácilmente un permiso para pasar mis días en nuestra casa.

Michael Jordan necesita volar (sobre The Last Dance)

El gol de Diego a los ingleses, en cambio, sucede todavía, como sucede todavía el Gran Premio de Brasil en el que Senna levanta el trofeo entre espasmos musculares, la palomita de Ginóbili contra Serbia que quedó como emblema de la medalla de oro olímpica en Atenas y la final de Wimbledon de 2008 en la que Nadal le gana a Federer 9 a 7 en el quinto set, después de cinco horas de juego. Los deportistas verdaderamente grandes cambian la historia de su deporte, ganan trofeos, se vuelven adjetivos. Pero sobre todo hacen canciones.

Un sueño a colores en la cara de los neorrealistas

Se corre la voz de que al poner en escena Rosalinda (o Como gustéis) de Shakespeare he abandonado el neorrealismo. Esta impresión nace del estilo de la puesta en escena y de la actuación, y también de haber elegido a Salvador Dalí para la realización de la escenografía y el vestuario. Pido perdón a aquellos que tienen simpatía por esta terminología imprecisa, pero ¿qué quiere decir neorrealismo?

Flujo interminable: dos películas de Yuliya

“Ella podía pasarse tres días sin comer, pero no podía dejar pasar uno sin maldecir. Era su alimento espiritual. Las maldiciones brotaban de su boca como un flujo interminable, como los versos de un poeta inspirado.” El Desna encantado

¡La saliva se sostiene!

Cualquier niño que se respete suele hacer tres cosas: rompe objetos, destripa muñecas y relojes para saber qué hay dentro, y martiriza animales. Así actúan los niños decentes. Los niños buenos. Yo fui un niño malo. Quizá por eso me vi obligado a hacerme director de cine.

Seis notas ruicianas

El tipo que pensaba que el cambio de instrumento no cambia la escritura piensa que puede dividir su obra en periodos según la ubicación de los muebles en la casa. Para la historia grande, la que pide mayúsculas, nada de esto importa demasiado. Para la literatura y el arte, que trabajan con desvíos y excepciones, la nariz de Cleopatra suele ser más decisiva que las mentalidades, los ciclos económicos y las relaciones sociales de producción.

El western italiano. De las praderas americanas a la sociedad de consumo

La última experiencia histórica italiana fue el maquiavelismo, y de hecho en el western italiano no hay lucha entre el bien y el mal sino entre estupidez e ingenio, entre ingenuidad y astucia. Prevalecen el ingenio y la astucia, naturalmente, pero de manera melancólica y vacía, como cualidades que se saben ya anacrónicas y fuera de la historia.

Érase una vez en Argentina: Castillo de cine

En las grietas del empedrado costumbrista está el fantástico, que acecha con la gloriosa flor del melodrama, su bastardo las más de las veces no reconocido. Evocación es palabra repetida en los tangos. Misa de uno, rito íntimo, plegaria que recibe respuesta en La barra de la esquina: el cine es Dios que exige ser visto.

Julio

Où sont-ils les gars d’antan?

Intelectualmente hablando, fue un regreso a la infancia. No solo a la infancia subjetiva de los autores sino también a la infancia del cine, a sus arquetipos. En unas impensadas vacaciones de la realidad, los westerns se multiplicaban al infinito, rascando el fondo de aquel imaginario estratificado durante las largas tardes de gozo que cada chico había conocido en las salas de cine.

César Aira: screwball y maoísmo

Las novelas de Aira consisten, en buena medida, en la invención de vínculos que permiten poner en relación “la heterogeneidad radical entre dos cosas cualesquiera”. Pero esa invención no es el Ser. Es la literatura. Aira le quita al mundo sus veleidades ontológicas. No solo juega de esta u otra manera: juega a otra cosa.

No concibo que el director favorito de alguien pueda no ser Hitchcock

De ahí deriva una ley del relato: cuanto menos importante es un hecho, más cuesta contarlo. Una revolución puede contarse en tres líneas, un adulterio puede despacharse en un párrafo, pero contar cómo se hizo para pinchar con el tenedor una arveja exige tres páginas de la prosa más precisa y los recursos más avanzados del arte de la narración.

Spica, birra, faso: Con alma y vida

A la vuelta del laburo y mientras la espera, el Flaco prepara la comida en la pieza de un hotelito que tiene dos por cuatro a lo sumo, como el tango, y un balconcito donde el tipo se asoma con su cigarrillo, la portátil y una lata de cerveza. Spica, birra, faso, y un corpiño colgado al amanecer después del polvo.

Conversaciones con Joseph L. Mankiewicz

En cuanto a las mujeres, Dios mío, son seres tan extraordinarios. Están hechas de viento. En comparación, los hombres son sencillos. Están educados para conquistar, para ser ricos, para ejercer su poder. Las mujeres, desde los seis años, saben que, físicamente, no son capaces de competir con el hombre. De ese modo, deben buscar otros medios para conseguir lo que quieren. Cada una con su propio plan, empieza a forjar sus armas. Es fascinante.

Besame, besame, besame

Expresión, revelación, sexo e inocencia. Todo está en el beso. También la política, por supuesto, y el fin de la historia al que la política podría conducirnos. Eso, por lo menos, sostiene Lubitsch, que con su gracia y su talento infinito fundó en Ninotchska la Internacional de los Amantes. ¿Puede alguien  dudar sobre qué emblema eligió para la Causa?

Sobre El placer, de Max Ophüls

Salimos de la sala. Yo no podía parar de hablar, preso todavía de aquella extraña excitación. Era una sensación fortisima, algo que no me había pasado nunca: no poder ver una película porque me gustaba demasiado.

Confesión: ¿Qué es el otoño?

¿Qué tiene de tarkovskiana la penúltima película de Kohon?: una locación (im)posible de la conciencia, un estado mental. Una vez que el protagonista atraviesa el modesto espejo del baño de su departamento porteño, la película de Kohon es uno de los bordes biselados de El espejo (1975), ribete del remolino mayor tarkovskiano.

Sobre Fuga de Alcatraz

Desde un primer momento Eastwood tuvo una conciencia muy clara de su propia imagen icónica, al igual que Siegel. Ningún otro director, ni siquiera Leone (si juzgamos a partir de los comentarios insultantes que Sergio hizo sobre Clint durante la publicidad de Érase una vez en America) entendía mejor a Eastwood, ni Eastwood confiaba su imagen tan cuidadosamente labrada a cualquiera tanto como a Don Siegel.

Agosto

Empantanado

Gabin da muy bien como Maigret pero hay algo todavía más importante: Gabin haciendo de Maigret nos absorbe. Supongo que en realidad es una cualidad inherente a Gabin y eso es lo que llamamos, después de todo, fotogenia.

Antonioni y el melodrama modernista

El derrotero de Antonioni ilustra a la perfección esta historia. Su cine de aquellos años, más que en relación con el neorrealismo o como anticipación de los temas de la alienación y de la incomunicación, reclama ser leído como un trabajo al interior de los esquemas de género y divismo. O de otra manera: como discurso crítico interno al sistema de medios de la época.

Madre Adolfo (16 notas sobre Aristarain)

El padre es la historia. La madre es el mito. algo perfectamente lógico dentro de este mundo, ya que la historia es escritura y el mito oralidad, y la oralidad corre, como el agua y la música. Roma es al mismo tiempo útero y tumba. Aristarain reencuentra en la madre la plenitud del cine y, como su escritor, se retira para siempre. Todavía no somos capaces de medir este abandono.

Mujeres sureñas

Las mujeres sureñas parecen tener un don que las mujeres del norte han perdido o nunca tuvieron: la capacidad para atraer a hombres interesantes y atractivos, sabiendo mantenerlos a una distancia segura.

Favio contra el desprecio ilustrado

Si el discurso de Pajarito Gómez es el del inquisidor con acné al que la presencia del mal recién descubierto obsesiona, nadie está libre del pecado original de la pérdida de la inocencia ni exento de prontuario en Fuiste mía un verano.

Mogambo

Para alguien con mi temperamento, irreverente por naturaleza, hacer el papel de una playgirl insolente y malhablada que silba a los hombres, bebe whisky de la botella y que del vino dice: “Cualquier año, cualquier marca, todos me hacen mostrar lo mejor de mi carácter”, era como un regalo del cielo.

Tres notas sobre cine y registro (o no dejes de morirte nunca, compañero André Bazin)

Ya lo dijo el poeta: ¿Qué fue de la pasta roja, / la bilis verde brillante? / ¿Qué se hicieron? / La piel, el seso que moja, / la carne rota sangrante. / ¿Dónde fueron? / Pasteleros gore del susto / Argento, Romero, Fulci… / Camarada, / no ofenden más el buen gusto / al chino que dice: “¡É culsi!” / Nada. Nada.

El cine no existe

He aquí un rol para el cine, no impuesto, no querido, no decidido por los tétricos custodios de la Ley: reflejar, a través de una expresividad demacrada y sobreviviente, un mundo inexpresivo, expresándose a través de él. Pero yo hablo del cine. Y el cine, se sabe, no existe. Es una mera deducción. Existen solo las películas, y es de ellas que se deduce la existencia del cine.

Alegre mascarita: Presciencia de Christensen

Si agarramos la filmografía de Christensen por sus extremidades cronológicas, que vendrían a ser Águila blanca y Somos?, porque antes y después hay una película nunca estrenada y otra sin compaginar, no deja de ser un cine igual a sí mismo, pero antes de que alguien piense en la chatura de un término como coherencia démosle la palabra a Oscar Wilde, que es lo que hace Christensen ni bien empieza El ángel desnudo: “Dale al hombre una máscara y te dirá la verdad”.

Septiembre

Nacimiento del poliziottesco

Lo llamaban “poliziottesco”. Ráfagas de ametralladora. Chirridos de neumáticos. Sirenas de policía. Personas asesinadas como perros en la calle. No era un cine lindo de ver. Pero tampoco lo era Italia. No lo es tampoco hoy, a decir verdad: pero nos hacemos la ilusión de que sí. Y la televisión nos da una mano.

Daniel Melero: en estado de rock

Melero fue un pionero de la música electrónica, compuso unas cuantas grandes canciones, produjo discos fundamentales y fue mucho más que un invitado habitual en la historia de Soda Stereo. Pero además es uno de los pocos intelectuales del rock nacidos y criados dentro del rock. Como el Indio (¿es curiosa esta reunión?), Melero -tan pop- es un rocker.

Retrospectiva Sidney J. Furie

El ente (1982) hará inmortal a Sidney J. Furie, creador de Petrocelli. Contagiado del virus cazafantasma de la película, me puse a ver películas del hombre que iba a dirigir El padrino, uno de los pocos tipos vivos que filmaron en ocho décadas distintas si no el único. Tomé notas sobre nueve de las cincuenta que hizo.

Palabra de Carpenter

Cuando miras pornografía, el cine tiene el poder de excitarte sexualmente. En otros casos, tiene el poder de hacerte reír, llorar y asustarte. En resumen, tiene un poder emocional. No pienso que el cine pueda ayudar a una persona a levantarse de la butaca después de haber visto una película y declarar: “Ahora quiero asesinar a alguien”.

Koji Wakamatsu / Nagisa Oshima: historias crueles de juventud

El cartero -después de escapar entre molotovs- llega a una conclusión lógica respecto de los jóvenes: “¿Cómo se atreven a decir que ustedes son los desafortunados?”. Pero enseguida ve pasar a unos motoquero iguales a los que mataron a su hijo y le dejaron a él la cara destruida y los mira como entendiéndolos. Wakamatsu es igual de inexplicable que el cartero. Vaya uno a saber si no es una virtud.

Un café con Sautet

Las criaturas de Sautet se dividen entre los abiertos y los cerrados: los que se saben compartir y los que no. De un lado, los desprolijos, los jodidos, los que van sin rumbo, los que no sirven ni para protagonistas, pero que te pueden dar un reloj si hace falta, los que se pueden pelear a trompadas pero después darte un abrazo, los que vienen y van. De otro, los fríos, los que tienen razón, los que saben. De ese lado no hay nada.

Octubre

Los mejores recuerdos de la vida, los más emocionados, corresponden a películas (Borges y Bioy hablan de cine)

Le hablo de Touchez pas au grisbi. Escucha con embeleso: sin duda añora la época en que tenía vista y podía ir al cinematógrafo.

Parte zombi

¡Por Dios Cimino, por Dios The sunchaser! El cine es el lugar donde las paralelas se juntan, escalera al cielo, montaña mágica.

Rodillas

Podría decir: su cine está lleno de cine, pero eso dice más bien poco. En estos días (de encierro) tiendo a pensar que esa “vida” capturada por la película, esas rodillas nudosas del actor Dafoe doblándose sobre su personaje, el “cine” del cine que me gusta, tiene menos que ver con algo que uno pueda definir o calcular y más que ver con una contradicción.

El rey de la colina

El boxeo sigue siendo similar a la pelea callejera en un solo sentido: la necesidad de confiar en nuestra victoria. El hombre que sale de un bar para pelear con otro trata de adecuarse a la confianza de que, sin duda, ha de triunfar: es la facultad más misteriosa del yo. Esa confianza es un sedativo contra el dolor de los golpes, y una orden para pegar mejor. 

Exaltación de la Virgen: Delia Garcés de Zavalía

Veinte años y una noche es otra golosina del cielo de Zavalía. Como Malambo, Delia es cuerpo simbólico, flor y sacramento. Algodón en aquella, rosa en esta, jazmín florecido y simiente florida.

Áureo pastor (dos palabras sobre Rafael Berrio)

Es cierto: las compensaciones no son siempre iguales. Si salen del rock (y de ahí venía Berrio), vienen después de las sacudidas, y no forman discurso si antes no agitan el cuerpo, que las protege de los libros de autoayuda y las pone en carpetas escolares, en pósters y en tatuajes. En la canción de autor que mejor conocemos, en cambio, son la base de todo, porque su función no es despertar los infiernos para ofrecernos una calma amenazada sino mimar nuestra sensibilidad y reconciliarnos con el mundo.

Noviembre

Fritz Lang, ahora

En Joker, Joaquin Phoenix se estira la boca frente al espejo para fabricarse una sonrisa. El gesto invierte el que hace Peter Lorre en M, que estira la boca pero hacia abajo, como dibujando una mueca triste. En realidad, no solo el gesto está invertido. Están invertidas las películas

Borges orín

Estábamos en el comedor, Borges y yo. «Ahora que se fue Marta —dijo mientras olía una rebanada de pan negro—, te voy a confesar que el pan negro me gusta porque tiene olor a pis.»

Baldosa floja: Cine argentino (séptimo salpicón)

El cine argentino es un delta inagotable a la deriva: resulta que la primera de las historias extraordinarias de Llinás la filmó Manuel Romero en 1941. Los primeros veinte minutos de El tesoro de la isla Maciel son encantadores

Al hueso: Larry Cohen pone primera

No han pasado cinco minutos de película y el clorhídrico dueño de la mansión grita las mismas palabras que parieron a La novia de Frankenstein y pocos años después serán el grito de guerrilla de Cohen: “It’s alive.

Diciembre

El cine de la calle B (sobre la trilogía It’s Alive, de Larry Cohen)

Cohen demuele la trascendencia banal. El checkpoint en el que se hacen los controles de calidad no puede atraparlo. No está antes, donde se quedan los ineptos. Ni ahí mismo, donde se acomodan los falsos finos. Está después (o a un lado), como todos los grandes, pero sin papeles, ilegalmente, lo que determina su marginalidad y poder de fuego

Larry Cohen habla sobre “God Told Me To”

Si leés la Biblia, vas a tener una idea de cómo empezó. No existe personaje –ficticio o real– en toda la literatura más violento que Dios. ¿Quién más cagó a toda la raza humana y ahogó a todos? ¡Vamos! La violencia que Dios infringió en las criaturas que Él creó es mucho más terrible y aterradora que cualquier cosa que puedas imaginar. Imaginate lo aterrador que debe ser Dios.

Larry Cohen: La de Dios

Fred Williamson no será James Cagney pero el blaxploit nunca fue tan cine de gangsters pre-Code como en Black Caesar (dramaturgia conductista, psicología primordial, amoralidad física y jazz cinético por velocidad interna del plano y por montaje).

La ilusión de un porvenir (o si se quiere: A favor de la cinefilia)

Como el del coleccionista de trenes con el que habla Agnès Varda en Las playas de Agnès, como el de todo docente o psicólogo respetable, el de la cinefilia es un conocimiento ligado no al método sino a la experiencia; y como el fogón, el pogo y el baile en la rambla marplatense, es parte de la historia del hedonismo plebeyo.

Los hijos Reales

Los hijos Reales de Vallejos están más vivos que Los hijos de Fierro porque existen más acá de la alegoría que vacía sus órganos para idealizarlos y porque la película no se cansa ni se avergüenza de correr detrás de ellos sin alcanzarlos nunca.

Fritz Lang: las primeras tres en Hollywood

 Furia es a Lang lo que El delator es a John Ford o, para venir más acá, lo que Dolor y gloria es a Almodóvar: la película que prefieren quienes no prefieren las películas de Lang, de Ford y de Almodóvar. O de otro modo: una película deliberadamente respetable.

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